En la ciudad (7)
Habían pasado semanas, en las que solo me alimentaba de lo que me daban en la pensión, pese a estar un mes atrasado con el pago de la renta. Estaba fumando un cigarrillo, en la entrada, cuando de pronto me encontré con uno de los jóvenes, amigos de Alejandra, Carlos al parecer. Se quedó mirándome fijo. Me saludó: -Qué tal Emilio, dijo. Pasó casi seis meses desde la última vez que nos vimos. Te doy el numerito de la chica-agregó. No me salían las palabras. Seguí fumando. No sé que habrá sido. Si mi apariencia de estar en los huesos o mi cara fatal. De inmediato sacó una tarjeta. Me dijo: -para eso estamos los amigos. Ya eres de acá. En nuestro laburo se fue uno de nuestros mejores publicistas. Recuerdo que me dijiste que trabajaste tres años en publicidad. Con eso basta. Eso sí. partirás como todos... dije, adelantándome: -desde cero (esa temida frase que todos escuchamos cuando postulamos por primera vez a un trabajo y a pesar de nuestros deseos, somos seleccionados). Lo miré fijamente, asentí casi sin moverme. Carlos, agregó: Te espero mañana, a las 9:00 a.m. No llegues antes. Recuerdo que así fue como llegué a la agencia Los errantes, vaya que nombre eh. Allí conocí a Gonzalo y Arturo. Unos de mis pocos parners en la agencia, compartíamos el gusto por la música y la literatura, respecticamente. Pasó un mes. Y luego, todo cambió. Para bien o para mal, cambió.
Comentarios
Publicar un comentario