En la ciudad (5)


Entre las cosas que estuve pensando mientras disfrutaba de un cigarro, un buen café y unas cuantas facturas que me convidaron en la pensión, fue literalmente ¿qué escribir? Como se suele decir, todos los temas ya fueron escritos. Entonces, ¿qué hacer para que mi historia sea del interés de otros. Que valga la pena su lectura, pasar la primera página, luego la segunda, la tercera y así sucesivamente, con tal naturalidad y velocidad, casi como si se estuviese experimentando el mejor plato de comida que nunca se haya tenido conciencia. Me limité a un par de ideas. Está metrópoli me atrapa. Su extensión, sus calles y avenidas, las dimensiones arquitectónicas, que para quien no vive en ella, por momentos se hace monstruosa, inabarcable. La otra idea que surgió de la nada mientras caminaba a una librería que ya no existía y que recuerdo haber visitado varias veces, no me parece una coincidencia. Ya de hace un tiempo que vengo a experimentar, el cierre de locales, de espacios que en algún momento frecuenté bastante. El tiempo, la agitación, el movimiento, esas coordenadas temporo-espaciales que vienen como una ola, quedándonos inmersos por un segundo, debajo de ella, si es que es un segundo, la espuma y luego todo parte de nuevo. Otro punto relevante a mi parecer: los personajes, nombres o posibles nombres, profesiones o posibles profesiones, la dinámica de trabajo, las singularidades de cada uno de quienes comparten el espacio durante la semana, cobran su sueldo a final de mes, la excepción o excepciones posibles. Y por supuesto, en qué lugar ocurrirá, en un lugar conocidos o no, espacio neurálgico de amores, rupturas, sueños, miedos y frustraciones. Pero ya eso es otro tema. Beberé de lo que me queda de café, saldré a comprar unos Camel, más que las mismas ganas de fumar, siento la necesidad que esta ciudad me inunde de ideas, confrontarme a ella, perderme y soñar por un momento. Luego, abrir los ojos, y pintar con varias capas la historia, sí no antes trazar los dibujos en el lienzo en blanco que pretendo cubrir con mil páginas, un millón de horas y una sola historia. 

Comentarios

  1. Mira. Cambia la forma en que estás narrando. Interesante la historia. Algunas cosas pueden mejor. Pero bien lo de la reflexión sobre la escritura y el autor.

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