En la ciudad (2)


Fue por un whisky, era lo único que podía beber a esas horas. Prendió un cigarrillo y disfrutó por unos minutos de esa noche tibia.

Había dejado de pensar. Todo iba a estar bien, solo debía concentrarse, enfocarse en hacer lo que tenía en mente.

Escribir no era fácil. Menos tocando fondo. Dejó todo atrás: su familia, amigos, el recuerdo de sus relaciones pasadas. Comenzó todo de nuevo. Era una noche fabulosa.

–Yo es otro, como decía Rimbaud–pensó para sí. Mi otro yo estaba en Buenos Aires. Ese otro era yo.

Comentarios

  1. Cierra bien el texto. Lo del whisky puede tener sentido. No sé si la marca.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares